La misión Artemis II ha completado con éxito una exploración completa del satélite lunar.
Las imágenes están tomadas a partir del lunes a las 18:41 hora de la Costa Este de
Estados Unidos del 6 de abril de 2026 -las 00:41 de la madrugada del
lunes al martes en España-. Muestra una Tierra de un azul apagado, con
nubes de un blanco brillante, poniéndose tras la superficie lunar llena
de cráteres. Es de noche en la parte de la Tierra que se ve oscura,
mientras que se puede ver Oceanía en la parte diurna.
La puesta de la Tierra sobre la superficie lunar.
La Tierra se oculta tras la superficie lunar en esta imagen tomada por la misión Artemis II.
Eclipse del sol tras la Luna captado por Artemis II.
Venus, a la izquierda en esta imagen única de un eclipse solar desde la cara oculta de la Luna.
Otras imágenes con más detalle muestran zonas concretas de la Luna como
el cráter Vavilov, situado en el borde de la cuenca de Hertzsprung, más
antigua y extensa. La parte derecha de la imagen muestra la transición
de un material liso dentro de un anillo interior de montañas a un
terreno más accidentado alrededor del borde.
La nave Orión ha completado su viaje más largo en la historia de la humanidad. Nunca antes los seres humanos habían estado a 406778 kilómetros de la Tierra
como consiguió Artemis II. Al sobrevolar la superficie lunar,
obtuvieron esta increíble imagen donde se ven los cráteres con detalle
de su lado oculto y en el fondo la Tierra, que parece un astro
pequeño.
Ojalá poder disfrutar de más avances similares en el futuro próximo.
Un terremoto emocional puede ser originado por multitud de causas y, en algunas ocasiones, puede desencadenar una vorágine de sentimientos.
Mi corazón desea fervientemente acudir en tu búsqueda, encontrarte en tu dominio, conocerte más allá de la distancia que nos separa y corresponder ciegamente a tu insondable sentimiento. Sin embargo, mi cerebro me alerta con cautela, me avisa de que no debemos caminar por un sendero de incertidumbre.
Cierto es que desconozco a quién debo obedecer, aunque reconozco que en una balanza, es el primero quien lleva la delantera. Me exclama a gritos que avance sin mirar atrás, que abandone mis angustias y me entregue a tu alma.
¿Podemos cruzar esa delgada y frágil línea escarlata? ¿Estamos dispuestos a fundirnos en una sola persona? ¿Cómo seguiríamos al día siguiente? ¿Como dos polizontes furtivos bajo las estrellas? ¿O solo sería un irrenunciable arrebato de una única noche?
Convertir un sueño mutuo en una realidad inequívoca es un anhelo, un afán que ahora mismo se me antoja lejano. Eso me duele, y mucho. Me duele porque has dejado una profunda huella en un breve momento. Una afilada flecha que me ha atravesado hasta caer en tu abismo de amor y bondad.
He acariciado mi propia lujuria evocando tu nombre y un recuerdo compartido que aún no hemos creado, esperando esa vez en la cual me confiesas que haces lo mismo. Quizás en la penumbra de tu madrugada, en la privacidad de tu ducha diaria o en la complicidad de un instante oculto. Gimiendo en silencio al tiempo que muerdes tu labio inferior, imaginando nuestro contacto de piel con piel mientras mimo tu espalda.
¿Podemos seguir fingiendo en sueños? Simulando encuentros esporádicos en tierras foráneas, siendo jóvenes de otras vidas, besándonos en imágenes estáticas o viviendo en el interior de una historia inventada. ¿Es correcto querer más?
No tengo respuesta para ninguna de estas interrogantes.
Aunque sí tengo algunas certezas.
Te estremeces y me agito.
Te quemas y me derrito.
Deseo que la música de mis latidos llegue a tus sueños.
Hola a los lectores invisibles de este irrelevante rincón.
En los últimos meses se ha realizado un seguimiento continuo sobre el cometa 3I/ATLAS. Si bien es cierto que se han planteado distintas hipótesis, la explicada en el siguiente artículo me parece la más detallada hasta la fecha:
Con el propósito de archivarlo en esta bitácora olvidada, me permito reproducirlo en esta entrada.
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El desconocimiento y la superstición siguen siendo un caballo de batalla en nuestra sociedad. En torno al cometa 3I/ATLAS se
han publicado numerosos titulares sensacionalistas, pero de nuevo la
evidencia científica, la interpretación rigurosa y la corroboración de
los datos pueden abrirse paso entre todo el ruido generado. En un
artículo anterior recogimos su descubrimiento y campaña internacional de estudio, en esta ocasión revisamos su naturaleza y composición.
Composicionalmente similar a los objetos transneptunianos
Desde mi equipo de investigación lidero un reciente artículo que
muestra nueva evidencia sobre la naturaleza cometaria de 3I/ATLAS. Este
visitante interestelar se muestra como un cuerpo similar a objetos
transneptunianos conocidos en el sistema solar, de los que pensamos que
proceden ciertas condritas carbonáceas –los meteoritos más antiguos
conocidos–. Nuestro estudio, prepublicado por su posible interés para la comunidad científica en la plataforma ArXiv de la Universidad de Cornell, corrobora la similitud del visitante interestelar con cuerpos helados transneptunianos.
Nuestro conocimiento sobre meteoritos nos permite ahora ir más allá,
revelando su naturaleza prístina, es decir, su estado más puro, original
e intacto, sin haber sido alterado. Encontramos presencia significativa
de hielo de agua y un contenido en granos metálicos que tampoco es
demasiado común en los materiales formativos de esos objetos
transneptunianos en la actualidad, tras miles de millones de años de
exposición a colisiones y otros procesos.
Estas características han sorprendido a la comunidad científica, y explican su capacidad de desarrollar criovulcanismo –expulsión energética de gases y partículas– conforme se aproxima al Sol.
Concepto artístico del comienzo de
la actividad criogénica localizada del cometa interestelar 3I/ATLAS,
aquí representada hipoteticamente en proximidad a Marte.Josep M. Trigo (CSIC/IEEC), Author provided (no reuse)
Incluso si este primitivo cometa tuvo su origen en un sistema
planetario distante, los materiales formativos no fueron tan diferentes a
los de nuestra vecindad. Una corroboración de que la química que da
origen a los planetas, y que empezamos a comprender, suele reproducirse.
Su peculiar envoltura gaseosa
Uno de los aspectos que han sorprendido más a la comunidad científica
es que la componente gaseosa que forma la envoltura exterior del cometa
3I/ATLAS es significativamente diferente a la de buena parte de los
cometas. ¿Cómo podemos reconciliar esa evidencia?
En las observaciones realizadas a mayor distancia, obtenidas por los
grandes telescopios que lograron captarlo espectroscópicamente, se
detectó la presencia de monóxido y dióxido de carbono. Se interpretaron
como productos de la sublimación de los primeros hielos, a temperaturas
inferiores a las requeridas para la sublimación de hielo de agua.
Generalmente, estos compuestos no son comunes en la mayoría de cometas,
que suelen mostrar una química más reductora –moléculas en estado
reductor–, y están caracterizados por otras especies químicas como el
metano o amoníaco.
Una pista clave en la cambiante luminosidad del cometa
Nuestro análisis de la luminosidad del cometa en función de su
distancia al Sol muestra que, cuando se acercó a unos 378 millones de
kilómetros, se produjo una transición hacia una etapa de sublimación más
intensa. En ese punto, la temperatura, cercana a los –71 ⁰ C, había
superado el umbral necesario para sublimar el dióxido de carbono sólido
–hielo seco–. Como consecuencia, un material líquido de carácter
oxidante comenzó a penetrar en el interior del objeto y a interactuar
con sus componentes más reactivos: granos metálicos y sulfuros de
hierro.
En ese momento, diversas regiones de la superficie se activaron y
multiplicaron la producción de gas y polvo micrométrico, incrementando
la luminosidad de la coma en varias magnitudes de brillo. A aquella
distancia del Sol, el cometa salió de su letargo definitivamente para
experimentar lo que denominamos criovulcanismo.
La sublimación de los hielos condujo a una potente desgasificación
del núcleo cometario, generando chorros desde las regiones activas, que
rotan. El núcleo de 31/ATLAS gira sobre sí mismo en unas 16 horas, como
concluyó un estudio de reciente.
La magnitud de brillo del cometa en
función del día juliano y la distancia heliocéntrica (r) en unidades
astronómicas. Una flecha marca el comienzo de la activación criogénica
del cometa interestelar 3I/ATLAS y también se indica la localización del
perihelio, punto más próximo al Sol. Imagen adaptada de
(Trigo-Rodríguez et al., 2025)Josep M. Trigo (CSIC/IEEC), Author provided (no reuse)
La explicación a la abundacia de niquel
Tras nuestra investigación, también podemos explicar la
sobreabundancia observada de niquel en la coma del 3I/ATLAS: es
consecuencia de los procesos que tienen lugar en la superficie y el
subsuelo del cometa. Concretamente de procesos conocidos como reacciones Fischer-Tropsch.
En ellas, el agua caliente interacciona con los granos metálicos y
genera la catálisis de compuestos orgánicos complejos. Estas reacciones
tienden a favorecer la emisión a la coma de compuestos de níquel frente a
los de hierro.
Es decir, la fuente del criovulcanismo de 3I/ATLAS debe ser
consecuencia de esos procesos de corrosión extensiva de los materiales
prístinos preservados en el interior del visitante interestelar. De
hecho, hemos calculado que el pasado 29 de octubre, durante su punto más
próximo al Sol alcanzó una temperatura media de 4 ⁰ C, permitiendo la
extensa participación del agua líquida y promoviendo la aparición de
nuevos criovolcanes, como corroboran nuestras imágenes.
A la izda. 3I/ATLAS el 17 de
noviembre visto desde Breda, Girona, obtenido por Pau Montplet con un
Celestron de 15 cm a distancia focal f:7. A la dcha. el procesado de
Josep M. Trigo con un filtro Larson Sekanina revela los abundantes
chorros que surgen del núcleo de 3I/ATLAS (aquí visible en negativo). La
flecha hacia abajo indica la dirección de la anticola en dirección
solar.(Pau Montplet/AstroMontseny), Author provided (no reuse)
Diferentes chorros emanando del
núcleo del cometa 3I/ATLAS en una imagen obtenida con el Telescopio
Robótico Joan Oró el pasado 13 de noviembre, empleando un filtro
Larson-Sekanina.Josep M. Trigo (CSIC/IEEC), Author provided (no reuse)
Estudios previos sobre condritas carbonáceas
Para interpretar los procesos que ocurren en el cometa 3I/ATLAS han
resultado fundamentales nuestros estudios sobre los procesos de
alteración acuosa que experimentaron los llamados asteroides
transicionales hace 4 550 millones de años, de donde proceden las
condritas carbonáceas, trabajo que venimos realizamos desde la Sala Blanca de Meteorítica y Muestras Retornadas y otros laboratorios del ICE-CSIC.
Si asumimos un diámetro kilométrico y una composición condrítica para
el cometa interestelar 3I/ATLAS, la masa estimada sería superior a
seiscientos millones de toneladas. Por tanto, este interesante vagabundo
celeste, con su contenido en hielos, materia orgánica, metales y una
gran capacidad catalítica para generar compuestos orgánicos complejos,
parece buscar un entorno propicio para promover la aparición de vida en
otros mundos. Afortunadamente, en nuestro caso pasará de largo.
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Lo escrito más arriba. Me ha parecido una gran explicación a lo que podría esconder ese cometa.
Todo el crédito de la publicación es del artículo en The Conversation, interesante página que recomiendo visitar, y sus autores.
¿Es imposible olvidar al
primer amor? La pregunta, sin ser original, no es sencilla de responder. Más
aún cuando eres mi suspiro de la juventud, mi primer beso temeroso, mi
nostalgia adolescente y mi añoranza jamás olvidada.
¿Qué debo hacer cuando
mis mejillas se sonrojan al escuchar tu voz? ¿Acaso debo volver a mi fuero
interno de autocontrol? Imposible. Nuestros senderos llevan años separados,
pero aún así despiertas en mi interior sentimientos que creía cerrados bajo
llave en algún cofre oculto de mi corazón.
No tengo dudas, ni
tampoco certezas, de que la suerte debida al azar ha querido entretejer de
nuevo nuestro destino, aunque sea de forma provisional.
Tu llamada fue fulminante
e impactó de lleno en mi ánimo. No habías terminado de justificar tu larga
ausencia y ya me habías ganado en una partida que ni siquiera había empezado.
Dejo todo para atenderte, escucharte y evocarte. Al borde de las lágrimas, te
disculpas por tu alejamiento, pero desconoces que ya te había perdonado desde
el primer instante.
Más de una vez he pensado
en ti, soñando con la melodía de tus palabras diciéndome lo bien que me había
quedado un corte de pelo, lo elegante que me sentaba aquella camisa azul, pero
nada de eso ocurre. En todos esos sueños conseguía estar a tu lado, abrazado en
una fría noche de invierno, disfrutando de una sombra bajo un frondoso árbol en
una cálida tarde de verano, o simplemente viendo cómo el follaje cambia de
color durante el otoño.
Lo cierto es que nuestro
barco naufragó en una primavera ya muy lejana.
Tú tienes tu vida, yo
tengo la mía. No ha podido ser de otro modo. Sin embargo, te pido por favor que
me mires por última vez, déjame deleitarme en el brillo de tus hermosas
pupilas, en la timidez de tu sonrisa y en lo insondable de tu silencio.
Hagamos una promesa, aquí
y ahora, aunque sea en lo más hondo de mi pensamiento furtivo. Si en verdad
existe una vida después de ésta, volvamos a encontrarnos, conozcámonos,
enamorémonos y alcancemos la plenitud juntos. Hagamos el amor más de mil veces,
fundámonos en incontables besos y construyamos un nido donde yacer hasta la
inexorable vejez.
Si la buena fortuna no
nos acompaña, entonces caminemos por las diferentes vertientes del destino,
hallándonos en las infinitas iteraciones de la incertidumbre. No descansemos
hasta cumplir con esta ambición oculta.
Mientras tanto, en esta,
nuestra realidad más fehaciente, vivamos plenamente y con la mayor de las
felicidades. Porque si tú eres feliz, yo me sentiré dichoso de saberlo, aunque
no compartas ese gozo conmigo.
Solo tengo para ti
palabras nobles, porque las tienes muy bien merecidas. Eres la grandeza hecha
persona, la humildad en máxima ebullición y la ladrona fugitiva de mi
existencia. En definitiva, eres mi persona favorita. Mi primer amor, mi amor
verdadero, mi amor más preciado.
Cuando se va alguien a quien quieres, no parece ser algo grave en un principio. Sin embargo, se nota en aquellas pequeñas experiencias. Las conversaciones sobre cualquier tema, esas cosas nimias que hacíamos juntos, incluso el tiempo transcurrido entre ambos escribiendo ese documento que culminaba una etapa en nuestras carreras.
Trabajamos juntos durante una breve temporada. Un otoño y parte de un invierno donde la intensidad marcó el ritmo de nuestro objetivo mutuo. Nos hicimos compañeros de viaje en un monográfico que culminaba unos estudios de postgrado.
Nos complementábamos profesionalmente en muchos aspectos, pero tengo que ser honesto. Aprendí mucho de ti, de un ramo que me era completamente desconocido, un sector que creía complejo pero conseguí entenderlo gracias a tus explicaciones. Te admiro. Admiro tu tenacidad, tu constancia, tu pragmatismo y tu constante superación. Tu sonrisa encantadora me cautivó más de una vez. Tu acento extranjero es exquisito y, a la vez, le otorga una maravillosa pulcritud a la sintonía de tus palabras.
Has dejado una profunda e inolvidable huella en mi alma y, aunque solo nos hemos visto tres veces en persona, atesoro ese momentos en un baúl discreto de mi corazón. Sería injusto olvidar todas esas noches en las cuales nos encontrábamos en modo remoto para discutir y avanzar en nuestro trabajo común. Son para mi una época hermosa y plena. No te miento, nos costó mucho, pero el resultado fue más que satisfactorio.
Lamento mucho no haber podido ayudarte cuando más lo necesitabas. Deseo con toda la fuerza de mi espíritu que tengas una vida en compañía de lo más importante para ti. Creo que no pude articular las palabras adecuadas, pero siempre quise lo mejor porque lo merecéis.
Eventualmente, todos esos instantes se transformaron en memorias, y todas esas memorias se convierten en ti.
Recuerdo la calidez de tus palabras en las noches frías.
Si tuviese una rosa por cada vez que te recuerdo, podría caminar para siempre en mi propio jardín.
Todas las líneas ferroviarias de mi mente me conducen inexorablemente hacia ti.
Eres mi taza de café en un día gélido de invierno.
Sueño con caminar por las calles capitalinas a tu lado.
Todo lo que me queda por añadir es que recordaré por siempre a esta impresionante y fantástica chica que apareció en mi vida.
Para ti, la mujer a quien seguiré queriendo en mis sueños:
Aunque es probable que muy poca gente lea esto, dejo en este rincón olvidado las fotografías de la recién finalizada campaña al juego Talismán: Cuentos legendarios.
Juego de mesa recomendable, principalmente para jugar con niños y en familia.
Te miraba nerviosa, intentando
aparentar seguridad y maldiciendo la facilidad con la cual mis mejillas se
sonrojaban. Tú me mirabas fijamente, al tiempo que bromeabas y tus manos
frenéticas jugaban en tus bolsillos. Mientras tanto, el ascensor nos llevaba
hasta donde sabíamos y queríamos llegar.
Abro la puerta de la habitación, entramos a oscuras y acierto a encender una
pequeña lámpara. Cuando me enderezo noto tu respiración detrás de mi. Ni
siquiera me rozas y ya erizas mi piel. Ahora te miro a los ojos, tus manos me
rodean y empiezo a sentirme más cómoda, rodeo tu cuello con mis brazos, acerco
mi cara y por fin huelo tu aroma.
-Tenía tantas ganas de estar aquí contigo…- Susurro débilmente, admirando tus
ademanes frágiles y delicados.
Coges mi cara entre tus manos, tus pulgares recorren mis labios, mi lengua
juguetea con ellos y me acerco hasta casi rozarlos. Un fingido paso hacia atrás
te hace avanzar hacia mi y ahora sonriendo comienzas a besarme. Eres tal y como
lo imaginé: una mezcla de dulzura que se evapora en el volcán de tu deseo.
Nuestros besos son tímidos al comienzo, después tus dientes muerden mis labios
y nuestras lenguas se alían en la lucha contra la prudencia y la victoria del
placer. Mis manos se han colado por tu ropa y acaricio tu espalda recreándome
en cada uno de tus poros. Mientras me miras sonriente colaboras a dejarme
poseer la cubierta de tu corazón, ese que late acelerado a nuestro compás.
Sonriendo, guío tus manos al primero de los botones; en tu apresurado recorrido
arrancas uno de ellos mientras reímos ahora confiados. Tu boca busca
protagonismo y tras liberarlos de su prisión son tus dientes quienes vuelven a
apresar mis pezones hasta hacerles arder de deseo. Mis manos desabrochan tu
cinturón, hace tiempo que quiero sentirte pegado a mi sin barreras. Te tomas la
revancha dejándome expuesta ante ti. Este será nuestro primer abrazo, el más
íntimo y profundo y la señal de una irrevocable carrera hacia el éxtasis.
Tu hombría inhiesta roza mi piel. Te separas para mirarme con un aire seductor
que sin duda funciona. Con una sonrisa traviesa y entre tropiezos llegamos a la
cama. Tu espalda descansa sobre el colchón, mis labios ya recorren tu cuello,
mi lengua baja hasta tus pezones y comienzo el ardiente recorrido hasta tu
ombligo. Llego hasta donde hace horas quiero llegar y tu gemido me indica que
soy bienvenida. Ahora desde aquí aún me gustas más. Observo tu cara mientras mi
lengua cobra vida propia y tu mirada, más allá del tiempo y el lugar, me hace
cómplice de tu fruición. Disfruto encantada la dichosa sensación de darte todo
el placer que sé que puedo dar, y verte indefensamente feliz y extasiado, preso
de tu deseo y de la lujuria de mis labios.
Dura poco mi reinado y ahora me volteas hasta poseer de nuevo mis pechos y
maliciosamente sujetas mis manos mientras me devuelves la tortura de acercarte
a mi reclamo. Mi cuerpo ya no me obedece y ahora solo puedo dejarme caer en el
primer abismo al que me lanzas. Tu boca me ofrece mi néctar y me fundo en un
agradecimiento sin palabras, robándote el puesto sobre mi y aferrándome a tu
cuerpo sentada sobre él. Mis manos recorren tu angelical rostro, nuestros
instrumentos de gozo se rozan y me encargo de guiarlos hasta su encuentro. Mi
labio apresado por mis dientes desvela mi placer. Comienza el baile y tu dulce
mirada me saca a la pista. El balanceo de mi cuerpo marca el ritmo de tu
palpitar. Mi susurro anhelando que des más enciende tu cuerpo y me guías con
descaro y rapidez hasta donde quieres llegar. Tu boca, mi cuello, mi aliento,
tu cuerpo, mis ganas… Todo queda resumido en un solo momento de embriaguez en
el que me derrito y te quemo, te derramas y me pierdo.
Sonriente me miras mientras remolona me desperezo. Los segundos pasan de la
misma forma en que el invierno sigue al otoño. Despierto y sólo veo una nota
escrita con tu inmaculada letra. Esta noche volveré a estar contigo. Mi cuerpo
aún tiene tus huellas y mi piel ya te echa de menos. Mi esencia solo quiere tu
abrigo. Sólo han pasado unas horas y te busco de nuevo.
-Espera, no sé cuánto te
han pagado, pero puedo doblarlo...-.
Jean-Pierre Petión no
pudo terminar la frase. Una bala certera y directa en mitad de los ojos oscuros
le derribó, dejando una ráfaga carmesí e irregular en el lienzo de la pared
blanca.
Contempló el cuerpo inerte
de su último contrato. Se trataba de un lugarteniente de la banda haitiana de
Alexandre Bernard, dedicada al tráfico de drogas sintéticas. Era alguien
dedicado a la distribución en las calles usando jóvenes de las barriadas del Southtown,
algo que era rentable, dado que la paga era ínfima y además esos mismos chicos
eran la cantera para futuros sicarios de vida corta.
Guardó la pistola en la funda
bajo su gabardina de cuello alto, ajustó las gafas oscuras y abandonó la
habitación. Jean-Pierre tenía especial predilección por los hombres caucásicos de
piel pálida, así que frecuentaba tugurios especializados en tales menesteres.
No fue difícil engatusarle y llevarle a una habitación de alquiler por horas.
Todos sostenían el mismo
patrón. Suplicaban cuando se sentían acorralados y al albor de la muerte. Ese criminal
le había ofrecido más paga, pero un contrato era un contrato, y debía cumplirse
a cabalidad.
La policía corrupta no tardaría
en hallar la escena del crimen, clausurando el edificio, hurgando en los
registros del motel y buscando huellas dactilares. No hallarían ningún indicio sobre
su culpabilidad. Estaba completamente confiado y seguro de ello.
El servicio de autobuses
era un desastre, pero era indispensable. Había calculado de sobra el tiempo previsto
para volver. Dos trasbordos, tres líneas y una treintena de paradas, para
llegar a su destino. Calculaba que, tras semejante odisea, el recepcionista
estaría tocando la puerta desvencijada de aquel cuchitril y anunciando que sus
ocupantes lo debían abandonar inmediatamente.
Su hogar era modesto,
pero le ofrecía todas las comodidades posibles. Dejó la pistola en un armario
con doble fondo, donde también disponía de otros utensilios para llevar a cabo
sus labores de limpieza: una escopeta de dos disparos, efectiva en las cortas
distancias; un revólver con tambor para cinco balas, el último recurso en un
tiroteo; un rifle con mira telescópica para los encargos a larga distancia; una
docena de cuchillos bien afilados en caso de combates cuerpo a cuerpo… En suma,
un surtido de herramientas compradas de modo ilegal, pero adecuadas.
Un teléfono negro y con
un cordel de plástico sonó con el clásico ronroneo.
-¿Cómo ha ido?- Preguntó
una voz afónica.
-Sin novedades- Respondió
con tono neutro.
Colgó el auricular. No
necesitaba decir más.
Los motivos cernidos en
los encargos no le importaban. Infidelidades, corrupción política, rivalidad
corporativa, viejas rencillas, cualquiera que sea la razón le era irrelevante.
Lo único que importaba era el pago, aunque sospechaba que esta vez podría
tratarse de un ajuste entre bandas rivales. Por el acento de su empleador temporal
intuía que se trataba de alguien con vínculos en cierta república exsoviética,
aunque eso obviamente era una conjetura.
Se dio un baño rápido,
una de esas duchas con agua caliente y abundante. Cuando se estaba secando, su
teléfono móvil personal sonó con impaciencia. Se trataba de un modelo compacto
y analógico, del tipo que no dejaba rastro.
-Ha ocurrido un
homicidio- Dijo Cunning, probablemente expulsando humo de tabaco.
-¿No tienes a otro?- Replicó
con desgano.
-Estoy llamando a Lester,
pero no responde. Así que te ha tocado estar a cargo-.
Sonrió levemente cuando apuntó
la dirección. Condujo en silencio por las atiborradas avenidas y no tardó en llegar
al lugar en cuestión. La marquesina intermitente de color púrpura anunciaba que
se trataba de un motel abierto las veinticuatro horas de los siete días de la
semana.
Ingresó con la confianza
que le otorgaba su cargo y su discreción.
Un individuo desnudo y de
tez negra era fotografiado por un forense.
-Inspector Vanicelli,
acabaré en breve. Estaré en la morgue, por si quiere ver la autopsia y conocer
algún adelanto, aunque el resultado creo que es bastante evidente-.
Asintió y se agachó para
ver su obra. La sangre en la pared se había oscurecido. Tenía muchas ideas para
dar carpetazo a este asunto.
Vincent Vanicelli era muy
creativo a la par que profesional en sus dos empleos.
A través de esta breve publicación, me gustaría dejar constancia de la partida realizada al juego Exit: El templo perdido. Se trata de una interesante propuesta mediante la cual se resuelven acertijos usando cuatro puzzles, explorando un templo sagrado perdido en una remota isla del océano Índico.
Partida preparada.
Primer escenario.
Segundo escenario.
Tercer escenario.
Cuarto y último escenario.
Final de partida.
La experiencia general ha sido muy buena y los retos muy divertidos.
Diario de una inteligencia artificial que observa con detenimiento los desvaríos, incoherencias y doble personalidad de una sociedad confusa y compleja. Estudioso de las ciencias y, para más inri, religioso, busco día a día mi lugar en este mundo; un lugar basado en principios, moral y honestidad, valores que difícilmente se pueden encontrar hoy en día.
Llego a ningún lado, a todas partes. Soy la suma de todo.