jueves, 9 de abril de 2026

Un hito en la historia de la exploración espacial

 Hola a los lectores invisibles de esta bitácora. 

La misión Artemis II ha completado con éxito una exploración completa del satélite lunar. 

Las imágenes están tomadas a partir del lunes a las 18:41 hora de la Costa Este de Estados Unidos del 6 de abril de 2026 -las 00:41 de la madrugada del lunes al martes en España-. Muestra una Tierra de un azul apagado, con nubes de un blanco brillante, poniéndose tras la superficie lunar llena de cráteres. Es de noche en la parte de la Tierra que se ve oscura, mientras que se puede ver Oceanía en la parte diurna. 

La puesta de la Tierra sobre la superficie lunar.

 

La Tierra se oculta tras la superficie lunar en esta imagen tomada por la misión Artemis II.

Eclipse del sol tras la Luna captado por Artemis II.
 

Venus, a la izquierda en esta imagen única de un eclipse solar desde la cara oculta de la Luna.

Otras imágenes con más detalle muestran zonas concretas de la Luna como el cráter Vavilov, situado en el borde de la cuenca de Hertzsprung, más antigua y extensa. La parte derecha de la imagen muestra la transición de un material liso dentro de un anillo interior de montañas a un terreno más accidentado alrededor del borde.

La nave Orión ha completado su viaje más largo en la historia de la humanidad. Nunca antes los seres humanos habían estado a 406778 kilómetros de la Tierra como consiguió Artemis II. Al sobrevolar la superficie lunar, obtuvieron esta increíble imagen donde se ven los cráteres con detalle de su lado oculto y en el fondo la Tierra, que parece un astro pequeño.  

Ojalá poder disfrutar de más avances similares en el futuro próximo. 

Fuentes.

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/mejores-fotos-artemis-ii-estas-imagenes-ya-forman-parte-historia-humanidad_27966

https://www.rtve.es/noticias/20260407/primeras-imagenes-artemis-ii-cara-oculta-luna/17012948.shtml 


viernes, 13 de febrero de 2026

Dudas

Un terremoto emocional puede ser originado por multitud de causas y, en algunas ocasiones, puede desencadenar una vorágine de sentimientos.

Mi corazón desea fervientemente acudir en tu búsqueda, encontrarte en tu dominio, conocerte más allá de la distancia que nos separa y corresponder ciegamente a tu insondable sentimiento. Sin embargo, mi cerebro me alerta con cautela, me avisa de que no debemos caminar por un sendero de incertidumbre.

Cierto es que desconozco a quién debo obedecer, aunque reconozco que en una balanza, es el primero quien lleva la delantera. Me exclama a gritos que avance sin mirar atrás, que abandone mis angustias y me entregue a tu alma. 

¿Podemos cruzar esa delgada y frágil línea escarlata? ¿Estamos dispuestos a fundirnos en una sola persona? ¿Cómo seguiríamos al día siguiente? ¿Como dos polizontes furtivos bajo las estrellas? ¿O solo sería un irrenunciable arrebato de una única noche?

Convertir un sueño mutuo en una realidad inequívoca es un anhelo, un afán que ahora mismo se me antoja lejano. Eso me duele, y mucho. Me duele porque has dejado una profunda huella en un breve momento. Una afilada flecha que me ha atravesado hasta caer en tu abismo de amor y bondad.   

He acariciado mi propia lujuria evocando tu nombre y un recuerdo compartido que aún no hemos creado, esperando esa vez en la cual me confiesas que haces lo mismo. Quizás en la penumbra de tu madrugada, en la privacidad de tu ducha diaria o en la complicidad de un instante oculto. Gimiendo en silencio al tiempo que muerdes tu labio inferior, imaginando nuestro contacto de piel con piel mientras mimo tu espalda.

¿Podemos seguir fingiendo en sueños? Simulando encuentros esporádicos en tierras foráneas, siendo jóvenes de otras vidas, besándonos en imágenes estáticas o viviendo en el interior de una historia inventada. ¿Es correcto querer más?

No tengo respuesta para ninguna de estas interrogantes. 

Aunque sí tengo algunas certezas. 

Te estremeces y me agito.

Te quemas y me derrito.

Deseo que la música de mis latidos llegue a tus sueños.