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sábado, 13 de junio de 2020

Éxodo: Capítulo IV.1


Parte IV
Los exploradores

Capítulo IV.1

Hiroshi Iwata 20002 se sobresaltó cuando el ratón blanco se escabulló en la fisura de la pared.

Como parte de la terratransformación de las dieciséis colonias de Plutón, Michael Van der Meer O’Riley, regente de las ciudades extremas del Sistema Solar y noveno hijo de Laura y Giovanni, había gestionado la introducción paulatina de especímenes terrestres, entre los cuales se hallaba la amplia familia de los roedores.

20002 aún no estaba acostumbrado a la presencia de tan diminutos y escurridizos seres. Sin embargo, su cerebro electrónico trabaja deprisa y ya sabía que el mejor modo para atraparlos era por la cola, o que el queso de olor fuerte les atraía. También aprendió que no formaban parte de la dieta habitual de los humanos, pero ayudaban a controlar la población de insectos y servían como alimento de los gatos y de felinos más grandes.

Las estimaciones más optimistas indicaban que se necesitarían diez años más para asentar la transformación de las nuevas colonias, cuestión que había complacido a los habitantes plutonianos. Durante las colonizaciones preliminares en Júpiter, Neptuno, Io, Fobos, Marte, Urano y Europa, el tiempo requerido para el mismo proceso se había extendido durante una generación completa.

20002 terminó de clasificar y archivar en el zettaordenador las más de cuatrocientas nuevas especies terrestres introducidas en los últimos dos meses. Un trabajo arduo, más aún teniendo en cuenta que se había decidido mantener la antigua denominación y taxonomía basada en el extinto idioma latín. Cuando se dispuso a ordenar el padrón municipal actualizado con el último censo, recibió una visita inesperada.

Se trataba del mismísimo regente en persona. Michael Van der Meer O’Riley era un hombre de sesenta años, rostro pecoso, cabello blanco, complexión delgada, padre de seis intrépidos aventureros y abuelo de quince traviesos niños. En sus ojos claros como el agua no había expresión alguna, sólo un vacío infinito e insondable. Con aspecto cansado, se dejó caer en toda su estatura sobre una silla metálica y dura.

-Mi señor…- Dijo 20002.

-Déjate de esas tonterías formales- Interrumpió Michael secamente y con desdén –He venido a distraerme de la burocracia que reina en las colonias-.

-¿En qué puedo servirle?-.

-Sírveme una copa por favor… Whisky, si hay claro-.

20002 obedeció con diligencia. En el pasado servía íntegramente al Primero, pero ahora era parte del gobierno de las nuevas colonias, se debía a ellas y, por añadido, al regente.

-El peso de mis apellidos es muy grande ¿sabes?- Comentó Michael, luego de sorber un ínfimo trago del alcohol –Soy el más joven de mis hermanos y mis padres copularon mucho ¿entiendes?- Río amargamente por un momento -¿Cómo va el proceso?-.

-Los animales acuáticos están sufriendo una adaptación compleja. Debemos mantener la temperatura de las piscinas artificiales para que ellos puedan vivir en un ecosistema similar al de la Tierra. Las focas están siendo el principal foco de nuestra atención-.

-¿Las focas? ¿Y eso?-.

-Necesitamos un entorno gélido para ellas y eso afecta la supervivencia de otras especies como los tigres marinos y los tiburones martillo. Además, se reproducen muy rápido con lo cual hemos decidido establecer un control de natalidad entre su población. Esperamos tener resultados adecuados en aproximadamente once semanas-.

-Una solución inteligente… Me recuerda a mis clases de historia ¿sabes?- Apuró el vaso de whisky –Se decía que las antiguas ciudades marinas establecieron en algún momento un control similar. No había recursos y abundaban personas… En fin, parece que estamos condenados a repetir tradiciones, de un modo u otro-.
-Mi señor, en cualquier caso podríamos construir nuevas piscinas si usted no desea aplicar estas medidas-.

-No me hagas caso, 20002… Soy sólo un viejo que divaga. Sírveme otra copa, si eres tan amable-.

Hiroshi Iwata 20002 se sorprendió por segunda vez en el día ante el simple hecho de que el regente recordara su número.

Preparó otra bebida con más dedicación y entusiasmo.

-¿Conoces la Galaxia de Andrómeda?- Interrogó Michael con expresión ausente.

-Sí, señor.

-Un equipo de astrónomos de Europa ha hecho un descubrimiento que ha causado un revuelo a escala universal ¿me sigues? Una de mis hermanas dirigió las investigaciones. Se ha armado tal jaleo que he tenido que viajar rápidamente a Titán a una cumbre de emergencia. Había muchos de los tuyos allí-.

-¿Puedo preguntar en qué consisten esas investigaciones?-.

Michael Van der Meer O’Riley suspiró y bebió con calma la totalidad del whisky.

-Se ha encontrado una estrella de características análogas a las de nuestro sol en pleno centro de la Galaxia de Andrómeda ¿sabías que esa condenada galaxia se acerca hacia nuestro Sistema Solar a una velocidad 300 kilómetros por segundo?-.

-Esas son buenas noticias. Indican la existencia de planetas potencialmente habitables-.

-Eso no es lo único, 20002. Los investigadores han recibido un mensaje que no pueden entender. Algo muy parecido a lo que supuestamente hizo el Primero ¿no estarás al tanto de eso?-.

-Mi señor, el Primero se comunicó con sus antepasados pero no dejó instrucciones precisas para futuros mensajes-.

-Eso mismo han contestado el resto de tus hermanos gemelos. Los hemos interrogado a todos. A los otros 99998. Uno por uno y por separado, y siempre hemos obtenido la misma respuesta, así que hemos decidido descartaros y asumir un nuevo escenario-.

-¿Cuál, mi señor?-.

-Lo incuestionable, 20002. A no ser que el primer Hiroshi Iwata haya dejado una progenie en la Galaxia de Andrómeda con alguna chica audaz, estamos ante la evidencia de una especie alienígena, ajena a los humanos. En consecuencia, se ha resuelto la planificación de una expedición sin precedentes, para tomar contacto con esa especie… Y tú ayudarás en esta nueva expedición-.

-¿Yo? ¿Por qué yo, mi señor?-.

-Irás con dos de mis hijos, ambos capitanes navegantes. Conoces cómo trabajamos, nuestras necesidades y costumbres. Eres el más indicado para asistirnos-.

-Pero… ¿y mi trabajo? Los animales…-.

-90312 te sustituirá. Tiene la experiencia de Io, Jápeto y Urano en la transformación de ecosistemas terrestres, pero no tu pericia y habilidad en los viajes espaciales. Has estado en la migración de las ciudades submarinas de la Tierra, por lo que creo que tu contribución será invaluable-.

-¿Y qué debo hacer?- 20002 estaba atónito.

-Lo que siempre ha hecho la humanidad en su historia reciente, querido amigo- Michael le dio una palmada en el hombro derecho –Explorar-.

FIN

lunes, 25 de mayo de 2020

Éxodo: Capítulo III.11


Capítulo III.11

El cuarteto escuchó el relato del anciano con atención y en el más absoluto silencio. Laura fue la primera en hablar.

-¿Funciona esa máquina?-.

-No- Respondió el anciano, ladeando la cabeza ligeramente –Soy el único que conoce tanto la teoría como la tecnología. He decidido que es una máquina muy peligrosa, así que he procurado borrar el conocimiento de la misma en todas las líneas temporales…-.

-Suponiendo que lo que nos ha dicho es cierto ¿Qué quiere de nosotros?- Intervino Larry, incrédulo y a la vez interesado.

-Tengo muchas tareas para vosotros…- El anciano sonrío –Para empezar, quiero que todos conozcan a mis hijos… He creado 99999 androides copias de mi mismo, con la apariencia que yo tenía cuando era joven… Son amigables, trabajadores, inmortales y estériles. Me gusta llamarles “mis pequeños Oompa Loompa”… Tomé el apodo a partir de un libro muy entretenido ¿Lo habéis leído? Tuve la oportunidad de conocer a su autor-.

-¿Qué pretende que hagamos con ellos?- Preguntó Giovanni.

-Quiero que los integren en la nueva sociedad que fundaréis…- El anciano sabía que tenía que aprovechar cada minuto, así que continuó –Tarde o temprano, la plaga gris que azota la Tierra asimilará las masas oceánicas y nuestro planeta natal será víctima de una total hecatombe… Cuando eso ocurra, pasarán muchos milenios hasta que las yoctotermitas se autodestruyan y la humanidad regrese. Mientras tanto, es preciso que salvéis a las personas que aún viven allí… La primera tarea que os pido es que trasladéis a esos hombres y mujeres hasta Ganímedes… Mis hijos han fabricado miles de naves nodriza y están dispuestos a emprender tantos viajes como sean necesarios…-.

Hizo una pausa, mientras 45901 le daba de tomar un poco de agua contenida en un cuenco de cerámica.
-Dicho esto, comenzaré a relatar los encargos que tengo para cada uno de vosotros…- Miró a la sacerdotisa con compasión –Digna Pastora Judith, usted no es quien dice ser… No lo niegue… Con mucho esfuerzo y sacrificio se ha infiltrado en una organización religiosa a petición de su gobierno…- Larry no pareció sorprendido, pero Laura y Giovanni volvieron atónitos la mirada hacia la mujer –Puede que usted no lo sepa, pero Selena está al borde de una guerra civil a consecuencia del radicalismo creciente de la religión. Lo he visto en mis viajes temporales y es la posibilidad más segura… Su trabajo consistirá en aprovecharse de su situación para concienciar a las personas, instruirlas en un dogma más humano…-.

-Mi verdadero nombre es Roxanne- Dijo la mujer después de una larga reflexión –No sé cómo voy a lograr lo que has pedido…-.

-Lo harás. Estoy seguro de ello porque también lo he visto- Interrumpió el anciano, volviendo la mirada hacia quien sería su segundo acólito –Larry O’Riley, lo que has hecho con el Digno Pastor Ignatius II no está bien… Es el vivo reflejo de lo que no se debe hacer con la sociedad… Lo que pretendo decir es que los gobiernos que desean controlar todo, usando trampas y montajes para ello, pueden ocasionar desgracias muy terribles… He visto líneas temporales en las que Selena cae bajo la opresión de un régimen absolutista y totalitario… Tu tarea es involucrarte más con la sociedad y llevar a la población hacia un régimen más igualitario… Un gobierno más justo-.

-Eso es una utopía- Contradijo Larry, indeciso.

-No es cierto… La utopía sería dejar todo como está… Dejando que la codicia de un gobierno corrupto destruya el bienestar social… Roxanne y tú podréis hacer un buen equipo para evitar el descalabro de Selena…-.

Alternó miradas entre Larry y Laura.

-Una cosa más, os imploro que os llevéis bien como hermanos que sois…-.

-Tenemos diferencias ideológicas, pero eso no quiere decir que nos odiemos- Dijo Larry.
Hiroshi sonrió.

-Laura y Giovanni, la misión que os encargaré a vosotros no es tan trivial… Es más compleja de lo que parece… Ganímedes necesita a un sucesor, más aún teniendo en cuenta que recibirá toda la población que reside en las pocas ciudades submarinas de la Tierra… Vuestro encargo será facilitar la adaptación de esas personas en la gran urbe que he diseñado y construido… No os pido nada más, porque sé que será una tarea muy ardua…-.

-Lo que nos revelas es muy difícil de asimilar- Habló Laura.

-Lo sé… Pero también estoy convencido de que sois los más indicados… El nuevo éxodo que os he encargado será uno más en la sucesiva historia de la humanidad… Pero también es el más importante, porque marca el inicio de una nueva era de colonización espacial…-.

-Hay algo que no entiendo- Dijo Giovanni –Tenías el poder y el conocimiento para hacer esos viajes en el tiempo ¿Por qué no has intervenido para evitar la plaga gris que condenó a la Tierra? Simplemente podrías haber regresado al instante previo al inicio de tal destrucción y erradicarla para siempre-.

-Cierto… Tengo el poder y el conocimiento para ello, pero… ¿Acaso tendríamos esta conversación de haberlo hecho?-.

La pregunta dejó pensativo al capitán navegante.

-He visto muchos eventos a lo largo de mi vida y he hecho todo lo posible para concebir la semilla de un mejor bienestar para la humanidad… Más no puedo hacer… Ahora, sólo depende de vosotros… Necesito descansar…-.

Hiroshi Iwata, el Primero, exhaló un largo suspiro antes de cerrar los ojos para siempre.