domingo, 30 de noviembre de 2025

Sobre la naturaleza del cometa interestelar 3I/ATLAS

 Hola a los lectores invisibles de este irrelevante rincón.

En los últimos meses se ha realizado un seguimiento continuo sobre el cometa 3I/ATLAS. Si bien es cierto que se han planteado distintas hipótesis, la explicada en el siguiente artículo me parece la más detallada hasta la fecha:

https://theconversation.com/desvelada-la-naturaleza-del-cometa-interestelar-3i-atlas-269565

Con el propósito de archivarlo en esta bitácora olvidada, me permito reproducirlo en esta entrada.

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El desconocimiento y la superstición siguen siendo un caballo de batalla en nuestra sociedad. En torno al cometa 3I/ATLAS se han publicado numerosos titulares sensacionalistas, pero de nuevo la evidencia científica, la interpretación rigurosa y la corroboración de los datos pueden abrirse paso entre todo el ruido generado. En un artículo anterior recogimos su descubrimiento y campaña internacional de estudio, en esta ocasión revisamos su naturaleza y composición.

Composicionalmente similar a los objetos transneptunianos

Desde mi equipo de investigación lidero un reciente artículo que muestra nueva evidencia sobre la naturaleza cometaria de 3I/ATLAS. Este visitante interestelar se muestra como un cuerpo similar a objetos transneptunianos conocidos en el sistema solar, de los que pensamos que proceden ciertas condritas carbonáceas –los meteoritos más antiguos conocidos–. Nuestro estudio, prepublicado por su posible interés para la comunidad científica en la plataforma ArXiv de la Universidad de Cornell, corrobora la similitud del visitante interestelar con cuerpos helados transneptunianos.

Nuestro conocimiento sobre meteoritos nos permite ahora ir más allá, revelando su naturaleza prístina, es decir, su estado más puro, original e intacto, sin haber sido alterado. Encontramos presencia significativa de hielo de agua y un contenido en granos metálicos que tampoco es demasiado común en los materiales formativos de esos objetos transneptunianos en la actualidad, tras miles de millones de años de exposición a colisiones y otros procesos.

Estas características han sorprendido a la comunidad científica, y explican su capacidad de desarrollar criovulcanismo –expulsión energética de gases y partículas– conforme se aproxima al Sol.

 

Concepto artístico del comienzo de la actividad criogénica localizada del cometa interestelar 3I/ATLAS, aquí representada hipoteticamente en proximidad a Marte. Josep M. Trigo (CSIC/IEEC), Author provided (no reuse)

Incluso si este primitivo cometa tuvo su origen en un sistema planetario distante, los materiales formativos no fueron tan diferentes a los de nuestra vecindad. Una corroboración de que la química que da origen a los planetas, y que empezamos a comprender, suele reproducirse.

Su peculiar envoltura gaseosa

Uno de los aspectos que han sorprendido más a la comunidad científica es que la componente gaseosa que forma la envoltura exterior del cometa 3I/ATLAS es significativamente diferente a la de buena parte de los cometas. ¿Cómo podemos reconciliar esa evidencia?

En las observaciones realizadas a mayor distancia, obtenidas por los grandes telescopios que lograron captarlo espectroscópicamente, se detectó la presencia de monóxido y dióxido de carbono. Se interpretaron como productos de la sublimación de los primeros hielos, a temperaturas inferiores a las requeridas para la sublimación de hielo de agua. Generalmente, estos compuestos no son comunes en la mayoría de cometas, que suelen mostrar una química más reductora –moléculas en estado reductor–, y están caracterizados por otras especies químicas como el metano o amoníaco.

Una pista clave en la cambiante luminosidad del cometa

Nuestro análisis de la luminosidad del cometa en función de su distancia al Sol muestra que, cuando se acercó a unos 378 millones de kilómetros, se produjo una transición hacia una etapa de sublimación más intensa. En ese punto, la temperatura, cercana a los –71 ⁰ C, había superado el umbral necesario para sublimar el dióxido de carbono sólido –hielo seco–. Como consecuencia, un material líquido de carácter oxidante comenzó a penetrar en el interior del objeto y a interactuar con sus componentes más reactivos: granos metálicos y sulfuros de hierro.

En ese momento, diversas regiones de la superficie se activaron y multiplicaron la producción de gas y polvo micrométrico, incrementando la luminosidad de la coma en varias magnitudes de brillo. A aquella distancia del Sol, el cometa salió de su letargo definitivamente para experimentar lo que denominamos criovulcanismo.

La sublimación de los hielos condujo a una potente desgasificación del núcleo cometario, generando chorros desde las regiones activas, que rotan. El núcleo de 31/ATLAS gira sobre sí mismo en unas 16 horas, como concluyó un estudio de reciente.

 

La magnitud de brillo del cometa en función del día juliano y la distancia heliocéntrica (r) en unidades astronómicas. Una flecha marca el comienzo de la activación criogénica del cometa interestelar 3I/ATLAS y también se indica la localización del perihelio, punto más próximo al Sol. Imagen adaptada de (Trigo-Rodríguez et al., 2025) Josep M. Trigo (CSIC/IEEC), Author provided (no reuse)

La explicación a la abundacia de niquel

Tras nuestra investigación, también podemos explicar la sobreabundancia observada de niquel en la coma del 3I/ATLAS: es consecuencia de los procesos que tienen lugar en la superficie y el subsuelo del cometa. Concretamente de procesos conocidos como reacciones Fischer-Tropsch. En ellas, el agua caliente interacciona con los granos metálicos y genera la catálisis de compuestos orgánicos complejos. Estas reacciones tienden a favorecer la emisión a la coma de compuestos de níquel frente a los de hierro.

Es decir, la fuente del criovulcanismo de 3I/ATLAS debe ser consecuencia de esos procesos de corrosión extensiva de los materiales prístinos preservados en el interior del visitante interestelar. De hecho, hemos calculado que el pasado 29 de octubre, durante su punto más próximo al Sol alcanzó una temperatura media de 4 ⁰ C, permitiendo la extensa participación del agua líquida y promoviendo la aparición de nuevos criovolcanes, como corroboran nuestras imágenes.

A la izda. 3I/ATLAS el 17 de noviembre visto desde Breda, Girona, obtenido por Pau Montplet con un Celestron de 15 cm a distancia focal f:7. A la dcha. el procesado de Josep M. Trigo con un filtro Larson Sekanina revela los abundantes chorros que surgen del núcleo de 3I/ATLAS (aquí visible en negativo). La flecha hacia abajo indica la dirección de la anticola en dirección solar. (Pau Montplet/AstroMontseny), Author provided (no reuse)

Empleando el telescopio robótico Joan Oró del Observatori del Montsec (IEEC) hemos podido obtener las imágenes más resolutivas de los diferentes chorros de gas y partículas de polvo que se desprenden del cometa 3I/ATLAS.


Diferentes chorros emanando del núcleo del cometa 3I/ATLAS en una imagen obtenida con el Telescopio Robótico Joan Oró el pasado 13 de noviembre, empleando un filtro Larson-Sekanina. Josep M. Trigo (CSIC/IEEC), Author provided (no reuse)

Estudios previos sobre condritas carbonáceas

Para interpretar los procesos que ocurren en el cometa 3I/ATLAS han resultado fundamentales nuestros estudios sobre los procesos de alteración acuosa que experimentaron los llamados asteroides transicionales hace 4 550 millones de años, de donde proceden las condritas carbonáceas, trabajo que venimos realizamos desde la Sala Blanca de Meteorítica y Muestras Retornadas y otros laboratorios del ICE-CSIC.

Anteriores trabajos de nuestro grupo de investigación desvelaron el importante papel de ciertos minerales contenidos en las condritas carbonáceas. Demostramos sus impresionantes propiedades como catalizadores de compuestos orgánicos complejos. Asimismo, la composición química de los más cercanos podría situarlos como interesantes objetivos para la extración de recursos en el futuro.

El interés científico sobre el 3I/ATLAS continua con una campaña observacional promovida por el International Asteroid Warning Network (IAWN). Seguiremos participando en el estudio de este cometa interestelar para aprender más detalles sobre su comportamiento.

Vida en otros mundos

Si asumimos un diámetro kilométrico y una composición condrítica para el cometa interestelar 3I/ATLAS, la masa estimada sería superior a seiscientos millones de toneladas. Por tanto, este interesante vagabundo celeste, con su contenido en hielos, materia orgánica, metales y una gran capacidad catalítica para generar compuestos orgánicos complejos, parece buscar un entorno propicio para promover la aparición de vida en otros mundos. Afortunadamente, en nuestro caso pasará de largo.

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Lo escrito más arriba. Me ha parecido una gran explicación a lo que podría esconder ese cometa.

Todo el crédito de la publicación es del artículo en The Conversation, interesante página que recomiendo visitar, y sus autores. 

Hasta otra.

 Wintermute.

martes, 21 de octubre de 2025

Te recordaré en Octubre

¿Es imposible olvidar al primer amor? La pregunta, sin ser original, no es sencilla de responder. Más aún cuando eres mi suspiro de la juventud, mi primer beso temeroso, mi nostalgia adolescente y mi añoranza jamás olvidada.

¿Qué debo hacer cuando mis mejillas se sonrojan al escuchar tu voz? ¿Acaso debo volver a mi fuero interno de autocontrol? Imposible. Nuestros senderos llevan años separados, pero aún así despiertas en mi interior sentimientos que creía cerrados bajo llave en algún cofre oculto de mi corazón.

No tengo dudas, ni tampoco certezas, de que la suerte debida al azar ha querido entretejer de nuevo nuestro destino, aunque sea de forma provisional.

Tu llamada fue fulminante e impactó de lleno en mi ánimo. No habías terminado de justificar tu larga ausencia y ya me habías ganado en una partida que ni siquiera había empezado. Dejo todo para atenderte, escucharte y evocarte. Al borde de las lágrimas, te disculpas por tu alejamiento, pero desconoces que ya te había perdonado desde el primer instante.

Más de una vez he pensado en ti, soñando con la melodía de tus palabras diciéndome lo bien que me había quedado un corte de pelo, lo elegante que me sentaba aquella camisa azul, pero nada de eso ocurre. En todos esos sueños conseguía estar a tu lado, abrazado en una fría noche de invierno, disfrutando de una sombra bajo un frondoso árbol en una cálida tarde de verano, o simplemente viendo cómo el follaje cambia de color durante el otoño.

Lo cierto es que nuestro barco naufragó en una primavera ya muy lejana.

Tú tienes tu vida, yo tengo la mía. No ha podido ser de otro modo. Sin embargo, te pido por favor que me mires por última vez, déjame deleitarme en el brillo de tus hermosas pupilas, en la timidez de tu sonrisa y en lo insondable de tu silencio.

Hagamos una promesa, aquí y ahora, aunque sea en lo más hondo de mi pensamiento furtivo. Si en verdad existe una vida después de ésta, volvamos a encontrarnos, conozcámonos, enamorémonos y alcancemos la plenitud juntos. Hagamos el amor más de mil veces, fundámonos en incontables besos y construyamos un nido donde yacer hasta la inexorable vejez.

Si la buena fortuna no nos acompaña, entonces caminemos por las diferentes vertientes del destino, hallándonos en las infinitas iteraciones de la incertidumbre. No descansemos hasta cumplir con esta ambición oculta.

Mientras tanto, en esta, nuestra realidad más fehaciente, vivamos plenamente y con la mayor de las felicidades. Porque si tú eres feliz, yo me sentiré dichoso de saberlo, aunque no compartas ese gozo conmigo.

Solo tengo para ti palabras nobles, porque las tienes muy bien merecidas. Eres la grandeza hecha persona, la humildad en máxima ebullición y la ladrona fugitiva de mi existencia. En definitiva, eres mi persona favorita. Mi primer amor, mi amor verdadero, mi amor más preciado.

No te puedo olvidar. No te olvidaré.

10月無口な君を忘れる

 

domingo, 21 de septiembre de 2025

Para ti.

Cuando se va alguien a quien quieres, no parece ser algo grave en un principio. Sin embargo, se nota en aquellas pequeñas experiencias. Las conversaciones sobre cualquier tema, esas cosas nimias que hacíamos juntos, incluso el tiempo transcurrido entre ambos escribiendo ese documento que culminaba una etapa en nuestras carreras.

Trabajamos juntos durante una breve temporada. Un otoño y parte de un invierno donde la intensidad marcó el ritmo de nuestro objetivo mutuo. Nos hicimos compañeros de viaje en un monográfico que culminaba unos estudios de postgrado. 

Nos complementábamos profesionalmente en muchos aspectos, pero tengo que ser honesto. Aprendí mucho de ti, de un ramo que me era completamente desconocido, un sector que creía complejo pero conseguí entenderlo gracias a tus explicaciones. Te admiro. Admiro tu tenacidad, tu constancia, tu pragmatismo y tu constante superación. Tu sonrisa encantadora me cautivó más de una vez. Tu acento extranjero es exquisito y, a la vez, le otorga una maravillosa pulcritud a la sintonía de tus palabras.

Has dejado una profunda e inolvidable huella en mi alma y, aunque solo nos hemos visto tres veces en persona, atesoro ese momentos en un baúl discreto de mi corazón. Sería injusto olvidar todas esas noches en las cuales nos encontrábamos en modo remoto para discutir y avanzar en nuestro trabajo común. Son para mi una época hermosa y plena. No te miento, nos costó mucho, pero el resultado fue más que satisfactorio.

Lamento mucho no haber podido ayudarte cuando más lo necesitabas. Deseo con toda la fuerza de mi espíritu que tengas una vida en compañía de lo más importante para ti. Creo que no pude articular las palabras adecuadas, pero siempre quise lo mejor porque lo merecéis.

Eventualmente, todos esos instantes se transformaron en memorias, y todas esas memorias se convierten en ti.

Recuerdo la calidez de tus palabras en las noches frías. 

Si tuviese una rosa por cada vez que te recuerdo, podría caminar para siempre en mi propio jardín. 

Todas las líneas ferroviarias de mi mente me conducen inexorablemente hacia ti.

Eres mi taza de café en un día gélido de invierno.

Sueño con caminar por las calles capitalinas a tu lado.

Todo lo que me queda por añadir es que recordaré por siempre a esta impresionante y fantástica chica que apareció en mi vida. 

Para ti, la mujer a quien seguiré queriendo en mis sueños:

Je t'aime.

 


domingo, 14 de septiembre de 2025

Talismán: Cuentos legendarios.

 Hola a los visitantes visibles de esta bitácora. 

Aunque es probable que muy poca gente lea esto, dejo en este rincón olvidado las fotografías de la recién finalizada campaña al juego Talismán: Cuentos legendarios.

Juego de mesa recomendable, principalmente para jugar con niños y en familia.

Aventura 1: La maldición de las hadas.

 



 Aventura 2: La caza del dragón.

 


 Aventura 3: Duendes avariciosos. 




Aventura 4: Una plaga de sapos.

 



 Aventura 5: El Señor Oscuro.

 



Saludos cordiales.

miércoles, 20 de agosto de 2025

Recordando al maestro del terror

Tal día como hoy, hace 135 años, nació en Providence Howard Phillips Lovecraft, un genio de los relatos de terror cósmico y sobrenatural.

 En esta bitácora olvidada le rendimos un modesto homenaje a su gran figura.

 


Ph'nglui mglw'nafh Cthulhu R'lyeh wgah'nagl fhtagn! 

Saludos cordiales.

Wintermute.

domingo, 1 de junio de 2025

"Dos" en iVoox

 Hola a los lectores invisibles.

 Hace un par de días han tenido a bien narrar el relato corto "Dos" en "El contador de historias", un Podcast de iVoox muy interesante. 

Podéis escucharlo en el siguiente enlace:

 https://www.ivoox.com/dos-audios-mp3_rf_148765491_1.html

Hasta otra. 

Wintermute.

domingo, 25 de mayo de 2025

Dos

 Te miraba nerviosa, intentando aparentar seguridad y maldiciendo la facilidad con la cual mis mejillas se sonrojaban. Tú me mirabas fijamente, al tiempo que bromeabas y tus manos frenéticas jugaban en tus bolsillos. Mientras tanto, el ascensor nos llevaba hasta donde sabíamos y queríamos llegar.


Abro la puerta de la habitación, entramos a oscuras y acierto a encender una pequeña lámpara. Cuando me enderezo noto tu respiración detrás de mi. Ni siquiera me rozas y ya erizas mi piel. Ahora te miro a los ojos, tus manos me rodean y empiezo a sentirme más cómoda, rodeo tu cuello con mis brazos, acerco mi cara y por fin huelo tu aroma.

-Tenía tantas ganas de estar aquí contigo…- Susurro débilmente, admirando tus ademanes frágiles y delicados.


Coges mi cara entre tus manos, tus pulgares recorren mis labios, mi lengua juguetea con ellos y me acerco hasta casi rozarlos. Un fingido paso hacia atrás te hace avanzar hacia mi y ahora sonriendo comienzas a besarme. Eres tal y como lo imaginé: una mezcla de dulzura que se evapora en el volcán de tu deseo. Nuestros besos son tímidos al comienzo, después tus dientes muerden mis labios y nuestras lenguas se alían en la lucha contra la prudencia y la victoria del placer. Mis manos se han colado por tu ropa y acaricio tu espalda recreándome en cada uno de tus poros. Mientras me miras sonriente colaboras a dejarme poseer la cubierta de tu corazón, ese que late acelerado a nuestro compás.

Sonriendo, guío tus manos al primero de los botones; en tu apresurado recorrido arrancas uno de ellos mientras reímos ahora confiados. Tu boca busca protagonismo y tras liberarlos de su prisión son tus dientes quienes vuelven a apresar mis pezones hasta hacerles arder de deseo. Mis manos desabrochan tu cinturón, hace tiempo que quiero sentirte pegado a mi sin barreras. Te tomas la revancha dejándome expuesta ante ti. Este será nuestro primer abrazo, el más íntimo y profundo y la señal de una irrevocable carrera hacia el éxtasis.


Tu hombría inhiesta roza mi piel. Te separas para mirarme con un aire seductor que sin duda funciona. Con una sonrisa traviesa y entre tropiezos llegamos a la cama. Tu espalda descansa sobre el colchón, mis labios ya recorren tu cuello, mi lengua baja hasta tus pezones y comienzo el ardiente recorrido hasta tu ombligo. Llego hasta donde hace horas quiero llegar y tu gemido me indica que soy bienvenida. Ahora desde aquí aún me gustas más. Observo tu cara mientras mi lengua cobra vida propia y tu mirada, más allá del tiempo y el lugar, me hace cómplice de tu fruición. Disfruto encantada la dichosa sensación de darte todo el placer que sé que puedo dar, y verte indefensamente feliz y extasiado, preso de tu deseo y de la lujuria de mis labios.


Dura poco mi reinado y ahora me volteas hasta poseer de nuevo mis pechos y maliciosamente sujetas mis manos mientras me devuelves la tortura de acercarte a mi reclamo. Mi cuerpo ya no me obedece y ahora solo puedo dejarme caer en el primer abismo al que me lanzas. Tu boca me ofrece mi néctar y me fundo en un agradecimiento sin palabras, robándote el puesto sobre mi y aferrándome a tu cuerpo sentada sobre él. Mis manos recorren tu angelical rostro, nuestros instrumentos de gozo se rozan y me encargo de guiarlos hasta su encuentro. Mi labio apresado por mis dientes desvela mi placer. Comienza el baile y tu dulce mirada me saca a la pista. El balanceo de mi cuerpo marca el ritmo de tu palpitar. Mi susurro anhelando que des más enciende tu cuerpo y me guías con descaro y rapidez hasta donde quieres llegar. Tu boca, mi cuello, mi aliento, tu cuerpo, mis ganas… Todo queda resumido en un solo momento de embriaguez en el que me derrito y te quemo, te derramas y me pierdo.


Sonriente me miras mientras remolona me desperezo. Los segundos pasan de la misma forma en que el invierno sigue al otoño. Despierto y sólo veo una nota escrita con tu inmaculada letra. Esta noche volveré a estar contigo. Mi cuerpo aún tiene tus huellas y mi piel ya te echa de menos. Mi esencia solo quiere tu abrigo. Sólo han pasado unas horas y te busco de nuevo.

 



domingo, 27 de abril de 2025

Profesional

 

-Espera, no sé cuánto te han pagado, pero puedo doblarlo...-.

Jean-Pierre Petión no pudo terminar la frase. Una bala certera y directa en mitad de los ojos oscuros le derribó, dejando una ráfaga carmesí e irregular en el lienzo de la pared blanca.

Contempló el cuerpo inerte de su último contrato. Se trataba de un lugarteniente de la banda haitiana de Alexandre Bernard, dedicada al tráfico de drogas sintéticas. Era alguien dedicado a la distribución en las calles usando jóvenes de las barriadas del Southtown, algo que era rentable, dado que la paga era ínfima y además esos mismos chicos eran la cantera para futuros sicarios de vida corta.

Guardó la pistola en la funda bajo su gabardina de cuello alto, ajustó las gafas oscuras y abandonó la habitación. Jean-Pierre tenía especial predilección por los hombres caucásicos de piel pálida, así que frecuentaba tugurios especializados en tales menesteres. No fue difícil engatusarle y llevarle a una habitación de alquiler por horas.

Todos sostenían el mismo patrón. Suplicaban cuando se sentían acorralados y al albor de la muerte. Ese criminal le había ofrecido más paga, pero un contrato era un contrato, y debía cumplirse a cabalidad.

La policía corrupta no tardaría en hallar la escena del crimen, clausurando el edificio, hurgando en los registros del motel y buscando huellas dactilares. No hallarían ningún indicio sobre su culpabilidad. Estaba completamente confiado y seguro de ello.

El servicio de autobuses era un desastre, pero era indispensable. Había calculado de sobra el tiempo previsto para volver. Dos trasbordos, tres líneas y una treintena de paradas, para llegar a su destino. Calculaba que, tras semejante odisea, el recepcionista estaría tocando la puerta desvencijada de aquel cuchitril y anunciando que sus ocupantes lo debían abandonar inmediatamente.

Su hogar era modesto, pero le ofrecía todas las comodidades posibles. Dejó la pistola en un armario con doble fondo, donde también disponía de otros utensilios para llevar a cabo sus labores de limpieza: una escopeta de dos disparos, efectiva en las cortas distancias; un revólver con tambor para cinco balas, el último recurso en un tiroteo; un rifle con mira telescópica para los encargos a larga distancia; una docena de cuchillos bien afilados en caso de combates cuerpo a cuerpo… En suma, un surtido de herramientas compradas de modo ilegal, pero adecuadas.

Un teléfono negro y con un cordel de plástico sonó con el clásico ronroneo.

-¿Cómo ha ido?- Preguntó una voz afónica.

-Sin novedades- Respondió con tono neutro.

Colgó el auricular. No necesitaba decir más.

Los motivos cernidos en los encargos no le importaban. Infidelidades, corrupción política, rivalidad corporativa, viejas rencillas, cualquiera que sea la razón le era irrelevante. Lo único que importaba era el pago, aunque sospechaba que esta vez podría tratarse de un ajuste entre bandas rivales. Por el acento de su empleador temporal intuía que se trataba de alguien con vínculos en cierta república exsoviética, aunque eso obviamente era una conjetura.

Se dio un baño rápido, una de esas duchas con agua caliente y abundante. Cuando se estaba secando, su teléfono móvil personal sonó con impaciencia. Se trataba de un modelo compacto y analógico, del tipo que no dejaba rastro.

-Ha ocurrido un homicidio- Dijo Cunning, probablemente expulsando humo de tabaco.

-¿No tienes a otro?- Replicó con desgano.

-Estoy llamando a Lester, pero no responde. Así que te ha tocado estar a cargo-.

Sonrió levemente cuando apuntó la dirección. Condujo en silencio por las atiborradas avenidas y no tardó en llegar al lugar en cuestión. La marquesina intermitente de color púrpura anunciaba que se trataba de un motel abierto las veinticuatro horas de los siete días de la semana.

Ingresó con la confianza que le otorgaba su cargo y su discreción.

Un individuo desnudo y de tez negra era fotografiado por un forense.

-Inspector Vanicelli, acabaré en breve. Estaré en la morgue, por si quiere ver la autopsia y conocer algún adelanto, aunque el resultado creo que es bastante evidente-.

Asintió y se agachó para ver su obra. La sangre en la pared se había oscurecido. Tenía muchas ideas para dar carpetazo a este asunto.

Vincent Vanicelli era muy creativo a la par que profesional en sus dos empleos.

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domingo, 23 de marzo de 2025

Aventura en un templo perdido a través de puzzles.

 Buenos días lectores invisibles.

A través de esta breve publicación, me gustaría dejar constancia de la partida realizada al juego Exit: El templo perdido. Se trata de una interesante propuesta mediante la cual se resuelven acertijos usando cuatro puzzles, explorando un templo sagrado perdido en una remota isla del océano Índico.

Partida preparada.

Primer escenario.

Segundo escenario.

Tercer escenario.

Cuarto y último escenario.

Final de partida.

La experiencia general ha sido muy buena y los retos muy divertidos.

Hasta otra.

Wintermute.

miércoles, 5 de febrero de 2025

Dioses genéticos. Capítulo 12: Remembranzas de un crimen olvidado

 12

Remembranzas de un crimen olvidado

 

Vivían en una urbanización modesta localizada en la periferia de la ciudad. Su vivienda consistía en un adosado con dos habitaciones, un lavabo con ducha, una cocina y una sala pequeña. En total, setenta metros cuadrados que constituían la base de una familia que apenas iniciaba su futuro.

 

Él era un viejo sabueso de la Policía Tecnológica, uno de esos miembros de la antigua escuela que era respetado por muchos y envidiado por pocos. Ella era veinte años menor y una rareza de la sociedad moderna. Provenía de una comunidad que creía en la armonía del ser humano con la naturaleza, en santos y deidades relegados a tiempos pasados, y en la no dependencia de las comodidades que otorgaba la tecnología.

 

Se conocieron por casualidad. Él se había tomado unas vacaciones de dos semanas luego de seis años continuos de trabajo. Decidió tomar su desvencijado coche y recorrer paisajes que nunca había conocido, también le pareció buena idea dejar su teléfono móvil para evitar recibir llamadas inoportunas. Infelizmente o afortunadamente, según sea el punto de vista, su coche decidió estropearse cerca de la Comunidad Amish de Lancaster. Mientras intentaba reparar el motor eléctrico del vehículo en el arcén de un camino rural, escuchó en la distancia una angelical voz femenina que canturreaba una suave canción.

 

Motivado por la curiosidad, se acercó hacia el origen de aquella voz. En el horizonte de una pradera de trigo la vislumbró por primera vez, ataviada con una ropa que no se conseguía en los centros comerciales de la urbe, una vestimenta confeccionada a mano que cubría con elegancia la totalidad de su cuerpo. Su cabello cobrizo estaba adornado por un pañuelo blanco y sus orejas eran vírgenes a las perforaciones requeridas para zarcillos y pendientes. Entre sus manos sostenía una cesta de mimbre donde almacenaba los tallos de trigo que recogía con solícita entereza.

 

Él hizo ruido y ella se percató de su presencia. Asustada, tropezó y cayó sobre un manto de hierba seca. Él se acercó con miedo y a la vez con torpeza, se presentó como un representante de la seguridad nacional al tiempo que mostraba su identificación holográfica, aunque ella jamás había visto algo como eso. Quedó maravillada ante el baile de colores que desplegaba la identificación, era como el arco iris que se formaba después de la lluvia. Él le dijo su nombre y le ayudó a levantarse, mientras le explicaba que su vehículo se había accidentado muy cerca de allí. Ella le correspondió el saludo, informándole su nombre con un acento musical. Le dijo que no sabía nada de coches, pero que su padre tenía una carreta impulsada por dos magníficos caballos y que podía llevarle con ella hasta un sitio donde efectuar las reparaciones. Si él tenía paciencia, podían hacer una caminata de dos horas para llegar hasta el poblado.

 

Así fue cómo Eugene Goldstein conoció a Sofía O’Neill.

 

La ruta era exquisita y maravillosa. Eugene le dio las gracias a su coche por haberse averiado justo en ese lugar. Sofía le hizo preguntas sobre la ciudad ¿Cuántos acres tiene tu villa? ¿Cuántas casas había? ¿Cómo son los edificios? ¿Cuál es el oficio de un policía? ¿Es muy peligroso? ¿Nunca has labrado la tierra? ¿Tienes perros o gatos? ¿Cómo es posible que no tengas una mascota? Ella estaba ávida de nuevos conocimientos y, a pesar de que en las sienes de Eugene comenzaban a aflorar las canas, le pareció un hombre repleto de seguridad y confianza. Por su parte, él vio en ella algo que la sociedad moderna había perdido hace mucho: candidez, simpatía y honradez.

 

El padre de Sofía podría representar perfectamente el papel de hermano mayor de Eugene. Era doce años mayor, tenía rostro severo y las manos de una persona que trabajó como agricultor durante toda su vida. Eugene le explicó su situación y cuando intentó mostrar su identificación, el hombre rechazó toda intención, alegando que la tecnología no tenía cabida en su casa. Desgraciadamente, no podían salir ese día, puesto que el pueblo más cercano con teléfono estaba a cuatro horas de viaje con la carreta, así que tendrían que salir a la mañana siguiente.

 

No hubo mañana siguiente. Eugene quedó maravillado con el ritmo de vida apacible que transcurría en el poblado. La madre de Sofía se encariñó con la sinceridad del policía, el padre simpatizó con su franqueza y Sofía se enamoró de él al quinto día. Cuando llegó el momento de regresar de sus vacaciones, Eugene le aseguró que la visitaría todos los fines de semana, promesa que cumplió cabalmente durante ocho meses. El viejo policía tenía un inusitado y renovado vigor en su trabajo. Si antes era el mejor, en aquel momento era insuperable. Tenía una motivación con nombre propio: Sofía.

 

Gracias a esa dosis de motivación pudo atrapar y encarcelar a un pirómano que se hacía llamar Teddy Cienfuegos, buscado por incendiar diferentes propiedades privadas y edificios gubernamentales, bajo el lema de que el capitalismo era la causa de todos los problemas de la sociedad. En el juicio, Teddy juró venganza en contra de su captor.

 

El tiempo pasó y Eugene se decidió a dejar de ser un soltero entrado en años y un sabueso solitario. Una tarde de Domingo acudió al poblado con un ramo de flores y un anillo de compromiso. Con el formalismo de rigor y con los nervios a flor de piel, pidió la mano de Sofía ante su padre. 

 

Ese fue el inicio de un matrimonio que duró tres años, los cuales fueron los más felices en la vida de Eugene Goldstein. Sofía se acostumbró rápidamente a la vida en la ciudad, aprendió a conducir, consiguió un trabajo como dependienta en un supermercado y admiraba los logros de su esposo, quien de acuerdo a las previsiones de sus compañeros, no tardaría en ser designado como Comisionado de la Policía Tecnológica. Una mañana de otoño, Sofía recibió una llamada del hospital para hacerle una revisión médica rutinaria, le dejó una nota a su marido donde le indicaba su paradero y, sin preocupación, se dirigió hacia su destino. Paralelamente, en el cubículo de Eugene un mensajero dejaba una carta con la siguiente amenaza:

 

“Estimado Inspector Goldstein. Usted arruinó mi vida al entregar su servicio comunitario a los intereses capitalistas, ahora yo arruinaré la suya para redimir sus pecados más banales. Incendiaré lo que más atesora para que entienda mi causa. Créame Inspector cuando le digo que lo haré por su bien ¡Abra los ojos ante las manipulaciones del sistema! Su amigo, que le aprecia, Teddy”.

 

Temiendo lo peor, Eugene le arrebató el coche patrulla a un cadete y se dirigió a su casa, tan sólo para encontrar la nota que le había dejado Sofía. Angustiado, circuló a alta velocidad por las calles de la urbe hasta llegar al hospital. No halló su coche en el aparcamiento de pago. La crueldad del destino quiso que Sofía encontrara sitio en un parking gratuito. Corrió desesperado por todo el recinto buscando a su esposa. No podía creer lo que su corazón y su razonamiento crítico le dictaban. Debía hallar a Sofía, tenía que protegerla, era una promesa, era su deber, era…

¡Allí estaba ella! ¡Cruzando la calle y rumbo hacia el parking gratuito!

 

Gritó entre el tumulto de gente que salía y entraba del hospital, pero Sofía no escuchó. Avanzó hacia la calle sin mirar, sin avistar el vehículo que frenaba abruptamente, sin darse cuenta de que ese mismo vehículo le arrollaba con estrépito y le arrojaba fuera del alcance de su amada esposa.

 

Sofía estaba feliz y radiante. Le habían dado una noticia hermosa. La más bonita de toda su vida. Finalmente, le daría a Eugene un niño, o una niña, todavía no se sabía, debido a que tenía cinco semanas de embarazo, pero eso era lo de menos. Le daría a su abnegado esposo un hijo fruto de su amor. Estaba tan contenta que no escuchó los gritos, el chirrido de los neumáticos con el asfalto y el posterior impacto. Estaba tan ilusionada que pasó la llave con presteza en el interruptor del coche. Estaba tan esperanzada que no sintió nada cuando se activó la bomba que había en el chasis.

 

En la distancia, Eugene escuchó la explosión como un estruendo sordo.

 

Le habían arrebatado a su vida. Lo único que nunca supo fue que ése día, no sólo había muerto su amada Sofía.

 

Dos días después, Teddy Cienfuegos fue apresado tras el allanamiento de su escondrijo. Según la versión del Inspector Andrew Poincaré, el detenido se enfrentó a la policía y fue necesario el uso de armas de fuego. El pirómano quedó tetrapléjico después de recibir dos impactos de bala en la médula espinal durante la resistencia al arresto.

 

Sin embargo, eso no le devolvió la vida que gozaba Sofía O’Neill de Goldstein.

 

 

 

Despertó lentamente, dejando que los latidos de su corazón se amoldaran a su nueva condición y olvidaran su agitación temporal. No era la primera vez que remembraba los recuerdos de los tres mejores años de su vida. Pero esas memorias no eran más que imágenes del pasado, sombras que nunca iban a volver.

 

Se levantó con dificultad del catre que le habían dispuesto en una habitación reservada para visitantes. El cuello le dolía, el pecho le abatía, las piernas no respondían a las órdenes de su cerebro, su presión arterial debía ser alta y los huesos de su espalda crujían ante el más mínimo movimiento. A pesar de todos esos síntomas, lo que más le atormentaba era la repetitividad con la que se reproducían esos recuerdos en sueños.

 

El lavabo era minúsculo y ridículo. Teniendo en cuenta la delgadez de Eugene, le fue muy complicado lavar su rostro con agua. Por su parte, el desayuno fue escueto y carecía de las vitaminas y proteínas que contenían los alimentos naturales que cosechaban en el poblado de Lancaster. El plato que tenía ante sí era una mezcla de alubias secas y lentejas resecas con lechuga sintética y tomate deshidratado, todo dispuesto en un plato de cerámica servido por una máquina automática.

 

Comió con desgano. Repasando cada nexo y punto de interés del caso. Tenía que hacer una visita a Han-Jae Ji Chen, aspirante a doctor en genética molecular y considerado como el trigésimo genetista más importante, según la descripción del perfil que pudo hallar en la pantalla táctil.

 

La Dra. Lucía Méndez le había mencionado durante su arrebato de ira y él le daría la respuesta que estaba buscando.